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Salud
Las ciudades saludables y sus logros El énfasis de ciudades sanas es en la urbanización y la política del lugar, basado en la filosofía de la Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud: "salud se crea donde la gente vive, ama, trabaja y juega". Ya no es trabajo de desarrollo de las comunidades visto como apoyo a los habitantes pobres de las áreas rurales. El reto de la urbanización se reconoció y su importancia subrayó por tales sucesos como el HABITAT, la Agenda 21 y otros. Los proyectos de la ciudad saludable han sido importantes al introducir un significado de la salud novedoso y más amplio y más en tono con social. Ahora más actores piensan en la salud como intervenciones de amplio alcance en términos políticos, económicos y sociales, en lugar de solo la atención médica y previsión de servicios. El factor clave era combinar este enfoque "local" con la creación de una red. Las ciudades sanas encabezaron una nueva manera de cooperación técnica internacional que se basó en las alianzas y en el compromiso y la responsabilidad conjunta. También resalto la necesidad de desarrollar de nuevos procedimientos y metodologías. La formación de redes es un enfoque característico en la implementación de las ciudades saludables. Las redes son formas de concretar las acciones y no solamente para ofrecer recomendaciones. Son también vehículos para compartir el conocimiento y las experiencias, una gran diferencia a la práctica usual de la OMS de decir a otros qué hacer. Los cinco principios de organización de las redes para las ciudades son:
5) Niveles Integrados. Las ciudades sanas trascendieron los límites en función de los principios de organización, más allá de la política de salud y la salud pública al ensanchar el programa y generar mecanismos de política que abordan los factores determinantes de la salud. La iniciativa de ciudades saludables definió la planificación para la salud como un ejercicio público, con amplia participación de la "comunidad" y de múltiples sectores. Así también se introdujeron nuevas formas de comunicación social. Las ciudades sanas desarrollaron un nuevo enfoque a la gestión pública y se dieron a la tarea de adiestrar a los miembros de la administración municipal y del equipo del proyecto sobre este nuevo enfoque. El manejo de equipos es un aspecto crucial de este adiestramiento. Este enfoque reta a las ciudades a que vayan más allá de los departamentos compartamentalizados y exige la creación de un plan de salud para la ciudad preparado en forma conjunta con la ciudadanía y con los responsables de todos los sectores pertinentes. Así también nos reta a introducir a la salud como insumo en el plan de desarrollo de la ciudad. Las ciudades sanas buscan desarrollar nuevas formas de cogestión social y de co-responsabilidad fomentando las alianzas con otros miembros de la sociedad civil y del sector privado. Siendo que en los últimos 10 años las ciudades sanas se han propagado en todo el mundo, un análisis minucioso de este movimiento seria sumamente valioso y oportuno. Cada vez más la función de los gobiernos, y la marca de un buen gobierno a todos los niveles, es asegurar la integración social, un propósito común, la cohesión social y la confianza. Algunos científicos políticos y economistas ven la confianza como la base de una nueva fuente de riqueza en la información que genera capital social. Esto significa que debemos introducir nuevas medidas de rendición de cuentas y control social, desmedicalizar los departamentos de salud pública y traerlos más cerca de las instancias que establecen la política social de gobierno. Algunas ciudades sanas han avanzado en esta dirección. Otras deben escapar de esa parte de "salud" que está constriñendo y ayudar a crea mecanismos nuevos al nivel de la ciudad que traten con temas de salud sociales que varían desde el desempleo, la pobreza, deserción escolar, el suicidio y el homicidio. El reto para las ciudades sanas es moverse en esta dirección, usando el índice de salud social en lugar de indicadores clásicos. Aún carecemos de mecanismos de política para un nuevo tipo de gobierno de salud a todos los niveles: A nivel mundial carecemos de la coordinación necesaria y mecanismos para traer a todos los 'interesados directos' alrededor de la mesa de negociaciones para empezar a definir conjuntamente los regímenes mundiales para la salud pública. Existe una gran oportunidad para que las Ciudades Sanas se conviertan en política relevante de una nueva manera al nivel mundial. La sostentabilidad es vivida al nivel local, la cohesión social se crea en el nivel local, y la calidad de vida del pueblo depende de la calidad de su lugar, y el ambiente local. Las ciudades sanas en Europa y América del Norte así como Municipios Saludables en América Latina van muy adelantados al convertirse en un movimiento altamente estructurado, que ha desarrollado habilidades para la planificación en salud y la ejecución de medidas de salud pública. Las ciudades saludables deben estar a la vanguardia del movimiento y la comprensión mundial sobre la importancia del capital social y la nueva riqueza con base en la confianza, la reciprocidad y las redes. Las redes necesitan y generan confianza. El capital social puede convertirse en una fuerza económica potente. Las ciudades sanas deben estar a la vanguardia contribuyendo a la formación de la política social y de salud a nivel internacional, contribuyendo al desarrollo de nuevas formas del gobierno de salud, dando la sociedad civil y el ciudadano común acceso a participar en la formación mundial de las políticas que le atañe. Las ciudades sanas deben seguir a ser un semillero de las ideas innovadoras para el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos en el ámbito nivel local, un modelo de trabajo en municipios y prioridades fronterizas, con cruces sin límites sino también ser mucho más innovador y agresivo al hacer público a nivel mundial lo que ha logrado. Que a su vez hará las ciudades sanas verdaderamente GLOCAL y la política pertinente de una nueva manera.
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