|
![]()
|
|
ecoturismo | áreas naturales protegidas en Argentina | monumento natural ballena franca austral
Debido a su natación lenta y a la característica de flotar al morir, la ballena franca austral se cuenta entre los cetáceos que sufrieron la mayor presión de explotación comercial que tuvo lugar entre los siglos XVII y principios del XX. En 1935, con la firma de la Convención Internacional para la Regulación de las Ballenas, se les dio protección total. Desde entonces, la recuperación de la especie ha sido lenta. Para sumarse a este esfuerzo proteccionista la Argentina declaró, en 1984, Monumento Natural a la ballena franca austral. volverDISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA EN ARGENTINA: Litoral Marítimo Atlántico, teniendo como principal área de cría las aguas vecinas a la Península de Valdés: Golfo Nuevo, Golfo San José y Caleta Valdés. Se conocen igualmente registros para Mar del Plata, Bahía Blanca, Tierra del fuego, Georgias del Sur e Islas Malvinas. volverFUNDAMENTOS DE SU CREACIÓN:
Proteger a la Ballena Franca Austral, especie considerada en peligro de extinción y una de las mayores que puede observarse en nuestro territorio, considerando que posee uno de los pocos lugares de reproducción y cría en aguas territoriales argentinas. volver
Las Ballenas Francas fueron desde la antigüedad, una de las primeras especies en ser cazadas. Aún antes del siglo XII los franceses y españoles las perseguían desde pequeños botes a remo, empleando, para matarlas, arpones que arrojaban con la fuerza de sus brazos. Durante los siglos XVIII y XIX la explotación llegó a tal punto que la Ballena Franca del Hemisferio Norte fue prácticamente extinguida. Ante esta situación las flotas balleneras, en especial las inglesas y norteamericanas, se dirigieron hacia los mares australes, comenzando a diezmar las poblaciones de ballenas de esas aguas. La razón de esta persecución estaba dada por la facilidad con lo que podían ser atrapadas. En efecto, esta ballena es un animal lento y, para suerte de los cazadores, flota al ser muerta, a diferencia de otras ballenas a las que hay que inyectarles aire para evitar que se hundan. Estas características, sumadas a su alta producción de aceite, pues cada individuo podía rendir unos 40 barriles, equivalentes a 7.200 litros, le valieron el nombre inglés de "Right Whale" o sea la ballena correcta, "franca", ideal para cazar. Teniendo en cuenta la gran disminución poblacional que sufrió esta especie, el gobierno nacional le otorgó la protección máxima nombrando Monumento Natural a todas las Ballenas Francas que se registren en aguas jurisdiccionales de la Nación volverDESCRIPCIÓN GENERAL: Las ballenas son mamíferos perfectamente adaptados al medio
marino en el que se desenvuelven. La Ballena Franca Austral presenta un
cuerpo curvado y no posee aleta dorsal. Las hembras adultas miden unos 13
metros, en tanto que los machos son un poco más cortos, alcanzando los 12
metros, sin embargo se han observado hembras de 16 metros. Los ejemplares
adultos pueden llegar a pesar entre 30 y 40 toneladas. La cabeza de estos
animales representa el 25% del largo total del cuerpo. En la boca, que tiene
forma curva, se disponen unidas a la mandíbula superior, unas 260 placas o
barbas córneas, llamadas originariamente "baleen", de donde proviene el nombre
castellano de "ballena". Cada una de estas mide unos 2,50 metros de largo. La
utilidad de estas barbas se pone de manifiesto cuando el animal se alimenta,
sirviéndoles de filtro o "colador" para retener su comida. Su principal
alimento lo constituyen unos pequeños camarones conocidos como Krill. En
presencia de un gran banco de estos microorganismo, que el animal hace
ingresar a la cavidad bucal junto con el agua, la que luego es expulsada hacia
el exterior a través de las barbas. Una de las características más distintivas
de la Ballena franca Austral es la presencia de callosidades, que se
distribuyen en la parte superior y costados de la cabeza, siendo exclusivas de
esta especie de ballena ya que ninguna otra las posee. La más grande y
llamativa de estas callosidades es el "bonete" ubicada en la punta de la
mandíbula superior. Estas formaciones son placas de epidermis engrosadas y
endurecidas que, por lo general, se hallan habitadas por grandes cantidades de
un peculiar crustáceo, vulgarmente llamado "piojo de la ballena", que les da
una coloración blanca, amarilla, anaranjada o rosada. La distribución,
dimensiones y formas de esas callosidades son particulares para cada individuo
y, a semejanza de las huellas dactilares, son utilizadas por los
investigadores para identificar a cada ejemplar. De esta manera se ha llegado
a diferenciar 600 animales que visitan la Península Valdés. La piel de la
ballena es lisa, elástica y de color negro, a veces moteada de pardo y gris.
Los ballenatos presentan un color más claro que los adultos. Debajo de la
epidermis existe una gruesa capa de grasa que tiene entre 14 y 36 centímetros
de espesor, que la protege de las bajas temperaturas de los mares australes.
También presenta grandes manchas ventrales blancas, de distinta forma y
tamaño, además de manchas dorsales blancas o grises. Ubicados en la parte
superior de la cabeza e inmediatamente por detrás de la callosidad denominada
Brazola, se encuentran dos orificios por los que el animal respira, los
espiráculos. Al expulsar violentamente el aire de sus pulmones, éste se
condensa debido a la diferencia de temperaturas, y dibuja dos columnas en
forma de V, hecho que dio origen a la creencia que las ballenas lanzaban
chorros de agua. La gestación dura 12 meses y por igual período de tiempo, la
hembra amamanta a la cría o ballenato, que en el momento de nacer mide 5,5
metros. Las hembras alcanzan su madurez sexual entre los cinco a seis años de
edad. Estos individuos con capacidad de reproducción regresan, con intervalos
de tres años, al área de Península Valdés buscando aguas seguras y tranquilas,
para parir una sola cría. Los machos adultos, en cambio, son registrados
generalmente todos los años en la zona. La máxima concentración de ballenas se
produce entre Octubre y Noviembre, época en que pueden contabilizarse entre
350 a 400 individuos. Esto convierte a las aguas vecinas de la Península
Valdés en el área de cría más importante del Hemisferio Sur. Para realizar la
cópula varios machos acosan a una hembra y es probable que todos (o la mayoría
de ellos) tengan éxito en su cometido. Es frecuente ver en aguas del Golfo
Nuevo los grupos de cópula (tres machos y una hembra, por ejemplo), en los que
la hembra permanece invertida, con el vientre hacia arriba rechazando los
intentos de cópula de los machos. Dado que la hembra deberá girar para
respirar, los machos la rodean aguardando ese momento. Al finalizar la
temporada de cría, las ballenas comienzan su migración anual en busca de
alimento, recorridos que actualmente se desconocen. Algunos científicos
suponen que se acercan a las Islas Georgias, siguiendo los bancos de Krill, en
tanto que otros piensan que se dirigen hacia el mar abierto entre el
continente africano y el suramericano. De las once especies actuales de ballenas; entre las cuales se halla la Ballena Azul que, con sus treinta metros de longitud es el animal viviente más grande del planeta, la Ballena Franca es la que más cerca de la extinción ha llegado. Esta situación es atribuible a dos factores principales: por un lado las matanzas realizadas por las flotas balleneras a lo largo de varios siglos (se calcula que al iniciarse la cacerías existían unos 100.000 ejemplares) y por otro, el hecho de que las hembras tengan cría una vez cada tres años, lo que explica la lenta recuperación de la especie. Actualmente se estima que la población total de Ballenas Francas llega a los 3.000 ejemplares de los cuales el 20% (unos 600 individuos) se han registrado en aguas territoriales argentinas, siendo éste el grupo más numeroso que existe en el mundo. En razón de sus hábitos costeros, principalmente en su época reproductiva, esta especie es sumamente vulnerable al deterioro de su entorno por el accionar humano, como puede ser la contaminación de las aguas e inclusive el ruido y el tráfico de las embarcaciones a motor. Las poblaciones de Ballena Franca Austral que acuden a la Península se ven seriamente amenazadas por la creciente contaminación que está sufriendo el Golfo Nuevo. La ciudad de Puerto Madryn , junto a la fábrica de Aluminio ALUAR, generan una gran cantidad de residuos sólidos , líquidos y gaseosos que están afectando la calidad de las aguas del golfo. La falta de un tratamiento generalizado de los residuos significa a la larga, poner en peligro a numerosas especies animales, y con ello a la industria turística , principal sostén de la economía de la zona. volver |
|
QUIENES SOMOS |
PUBLICITAR CON NOSOTROS Copyright ©2001 . Universidad Blas Pascal . Todos los derechos reservados |