Madre e hijo juraron como abogados en Trelew tras graduarse en la UBP
Nazareno Fernández Higuero y María Paula Higuero son madre e hijo graduados de la carrera de Abogacía en la UBP y celebraron el 11 de agosto el juramento juntos como abogados en Trelew.
A sus 23 años, Nazareno no solo prestó juramento profesional junto a su madre, sino que compartió el recorrido de la cursada de la carrera junto a su madre, coronando así un recorrido académico compartido que comenzó años atrás. “Cada uno hizo su propio camino, con sus tiempos, sus dificultades y su forma de vivir la Universidad, pero siempre estuvo la posibilidad de hablar de una materia, discutir algún tema jurídico o ayudarnos mutuamente. Finalmente, esos dos caminos terminaron encontrándose de una manera que difícilmente hubiéramos imaginado cuando empezamos”, expresó el joven.

El juramento del 11 de agosto fue un momento muy fuerte para ambos. Un hito único y el resultado de muchos años de estudio juntos. “Fue una mezcla de orgullo, emoción y también de tomar conciencia de todo lo que había pasado para llegar hasta ahí. En lo personal significó cumplir el objetivo de convertirme formalmente en abogado, pero hacerlo al lado de mi mamá hizo que tuviera un significado mucho más profundo. Es uno de esos momentos que sé que voy a recordar toda mi vida”, expresó el joven.
A lo largo del cursado, María Paula y Nazareno llevaron adelante sus trayectorias académicas respetando sus propios tiempos y ritmos. Cada uno fue construyendo su propia visión sobre el derecho. La experiencia universitaria no solo fortaleció el intercambio constante de debates e interpretaciones jurídicas en el ámbito familiar, sino que impulsó en ambos la autonomía, la constancia y el criterio profesional.

Nazareno conoció a la UBP a través del Club Bigornia donde practicaba deporte en Chubut. Al momento de tener que elegir la carrera y una universidad, esa referencia definió su decisión de hacer la carrera aquí.
El paso de ambos por la Universidad Blas Pascal fue una etapa fundamental en su vida académica y personal. La carrera brindó las herramientas jurídicas necesarias para ejercer la profesión y desarrollaron criterio, aprendieron a interpretar, investigar y argumentar. Y su historia familiar tuvo todavía un significado adicional: “fue el lugar desde el cual mi mamá y yo construimos dos recorridos diferentes que terminaron llevándonos al mismo lugar”.
“El 11 de agosto dejamos de ser madre e hijo que estudiaban Abogacía para convertirnos en madre e hijo abogados, prestando juramento juntos. Creo que esa imagen resume bastante bien lo que significó todo este camino para nosotros”, concluyó.