La pasión también se gestiona

1 octubre 2026

Por Nicolás Liarte-Vejrup | Docente de la Maestría en Dirección y Gestión de Organizaciones MBA

Nos sentamos con directivos y responsables de áreas del Club Atlético Belgrano para preguntar por la gestión del club. Cuando hablaron de Alberdi, de su historia y de los Piratas, apareció el orgullo por lo construido con su gente. Mientras recorríamos el Gigante me quedé pensando en la pregunta que habíamos llevado al aula: ¿Cómo se administra un cúmulo de pasiones en forma sostenible, algo que tantas personas sienten propio?

Diseñamos un trabajo final para que los alumnos y las alumnas ensayen el oficio de verificar la gestión Sostenible. La primera visita fue a Belgrano; también iremos al Club Atlético Talleres. La guía de 40 preguntas nos ayuda a conversar con quienes gestionan y a buscar evidencias que respalden las respuestas. Cada club recibirá una devolución académica con hallazgos y oportunidades de mejora a sus directivos. Entendemos desde la UBP que la práctica tiene un propósito formativo, aprender haciendo.

Elaboramos una herramienta con 40 indicadores tomado de las principales ligas europeas de futbol. Las preguntas nos ayudan a poner foco en cuestiones concretas. En el fútbol femenino, por ejemplo, interesan los recursos, los espacios de entrenamiento y las posibilidades de participar en las decisiones. En seguridad, preguntamos por la prevención y por la experiencia de quienes trabajan o asisten al estadio. El agua que se utiliza, los residuos de un partido y la movilidad de miles de personas también forman parte de la gestión cotidiana, la gestión de impactos auditivos.

Ahí entra el enfoque ambiental, social y de gobernanza, ASG o ESG. Comenzamos por identificar a quién puede afectar una decisión del club. Luego evaluamos su alcance, buscamos prevenir daños y mitigar los que persisten. También importa reconocer lo que el club aporta a su comunidad y comprobar si las medidas adoptadas funcionan. Todo eso suena técnico hasta que la pregunta es muy concreta: ¿cómo se escucha a una jugadora?, ¿Qué pasa con un reclamo del barrio? ¿Quién gestiona la agenda de DDHH? ¿Cuánto se consume de luz? Etc.

En una primera visita nadie puede verificarlo todo. Por eso distinguimos lo que nos explicaron de lo que pudimos observar y dejamos anotada la información que todavía falta revisar. Belgrano comunica públicamente iniciativas sociales, culturales, de género y de inclusión. El ejercicio académico consiste en comprender cómo se llevan adelante, a quiénes llegan y qué resultados pueden mostrar. Las conclusiones vendrán después de examinar las evidencias.

Con las preguntas en la mano, alguno podría pedir tiempo suplementario antes de empezar. Pero el cuestionario sirve mejor cuando deja espacio para conversar. A veces hay que seguir una respuesta que no estaba prevista y volver a preguntar. Esa es, quizás, la parte más difícil e interesante del oficio de verificar.

Talleres será la próxima parada. Llevaremos los mismos criterios, atentos a su propia historia y forma de gestión. Después estaremos reportando los aprendizajes de ambas visitas, y cada club recibirá una devolución que señale lo observado, los límites de la información y posibles mejoras. Con esta in novación de Cátedra, combinamos trabajo técnico y juego. Preparar entrevistas y revisar documentos exige método; recorrer un estadio con preguntas abre la curiosidad. El saber hacer nace del hacer en la cancha.

Esta experiencia acerca la Universidad Blas Pascal a organizaciones de Córdoba con las que vale la pena construir conocimiento. Los estudiantes salen del aula con preguntas y regresan con otras mejores. A los clubes les ofrecemos una mirada respetuosa que puede ayudar a ordenar decisiones y seguir sus impactos. Agradezco especialmente a Claudio Giomi y a quienes nos recibieron en Belgrano por el tiempo y la disposición para conversar sobre asuntos que no siempre tienen una respuesta sencilla.

En el túnel del Gigante leímos una frase que todavía me acompaña: «Corran que llevan el cielo». Pensé en la confianza que los Piratas depositan en quienes conducen el club. Escuchar, revisar y corregir también es una manera de honrarla. Eso es lo que quise que mis estudiantes descubrieran al salir del aula y pisar la cancha.