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Alumna presenta ante la NASA un proyecto para la flora

Paula Rostagno es estudiante de la Lic. en Gestión Ambiental de la UBP y junto a un equipo de jóvenes estudiantes participaron y quedaron seleccionados en Space Apps Challenge, un concurso internacional organizado por la NASA. En la hackatón participaron 400 personas de todo el país, quienes unieron sus talentos para desarrollar soluciones a algunos de los principales problemas planteados por la agencia espacial. El equipo de Paula se enfocó en la flora y desarrolló el proyecto Bosque Disperso, una red social que busca fomentar la plantación de árboles.

Hackatón internacional

El evento organizado por la NASA es la hackatón más grande del mundo y también la que tiene mayor participación de mujeres. Se realiza en varias sedes y por una salen dos equipos seleccionados como Nominados Globales, quienes junto a sus proyectos pasan a la siguiente instancia en donde la NASA selecciona 30 equipos a nivel global y luego de eso, los seis ganadores. El premio es una invitación para visitar las instalaciones de la agencia espacial.

Cada equipo participante tiene que seleccionar un desafío, entre distintos tipos de problemáticas. “No es necesario tener conocimientos de programación para participar, de hecho, mientras más interdisciplinario es el grupo, mejor. Las ideas que salen de ahí ganen o no, son impactantes”, explica Paula.

Su primera participación en el concurso fue en 2018 y desde allí hizo equipo con María Clara Miserendino, Benjamín Varela, Gastón Arevalo, Laura Velazques y José Miranda, estudiantes de distintas carreras, con quienes quedó durante tres años consecutivos como nominados globales. “Con mi grupo nos conocimos ahí mismo, el primer año que participamos, y desde entonces somos inseparables”, comenta Paula sobre el equipo y explica que “el proyecto de este año sigue la misma idea que sus predecesores: generación de conocimiento colaborativo, poner el cambio en las manos del usuario común y proveer la información necesaria”.

Solución para la flora

Bosque Disperso consiste en una aplicación celular, a la cual sus creadores describen cariñosamente como una “Red social para árboles”. “La idea surgió de mi infancia, ya que mi papá, desde que yo era chica, comenzó un proyecto homónimo en el que se distribuían especies nativas para la plantación en escuelas, eventos y a cualquiera que lo solicitara”, explica Paula sobre el nacimiento de la idea y aclara que si bien “bosque disperso suena contradictorio porque el bosque se define por el conjunto, en este caso, lo que une al bosque es la voluntad de la gente de hacer un cambio”.

Retomando la lección sobre herramientas georreferenciadas colaborativas del profesor Diego Pons, quien le sugirió participar en la hackatón, Paula comenta que “en la app se pueden cargar los árboles como puntos en un mapa, se puede acceder al ‘perfil’ de cada uno, ver las fotos subidas por los usuarios, etiquetar especies, la fecha de plantación y agregar cualquier comentario al respecto”. A su vez, la app plantea un sistema de ránking y logros para fomentar la participación; un catálogo de especies nativas recomendadas y no recomendadas, adaptado por región, con tips de plantación para cada especie y, gracias a la información satelital propiciada por la NASA, se propone la producción de distintos índices para advertir al usuario de las zonas de riesgo afectadas recientemente por incendios, para así saber dónde conviene plantar.

Con el apoyo de la organización con la que el papá de Paula inició el proyecto de plantación de árboles, Bosque Disperso se está desarrollando y el equipo comenta que “siguen buscando vías para llevar a término los proyectos de los años anteriores, Open Lichen y Benthic App, ambas aplicaciones para celular que permiten medir la calidad del aire y agua mediante el uso de bioindicadores, como los líquenes y los macroinvertebrados bentónicos, presentándolo de forma didáctica y divertida con el objetivo de incluir a los jóvenes en la ciencia y la conciencia ambiental”.

Perfil científico

Además de estudiar la Lic. en Gestión Ambiental en la UBP, Paula estudia la Lic. en Química en la UNC. “Siempre defino tres pilares que sostienen mi vocación: ambiente, ciencias y educación. Esos tres puntos se complementan entre sí. La gestión ambiental me permite entender el funcionamiento de los ecosistemas, su equilibrio y cómo tratarlos. Por medio de la ciencia, en particular la química, puedo profundizar más en los procesos ambientales y desarrollar técnicas sostenibles. Finalmente, la educación y la divulgación científica son la fuerza que los sostiene a ambos para la toma de decisiones informadas”, explica.

Paula ingresó a la UBP con el reconocimiento de la Beca 25 años al mismo tiempo que comenzaba la carrera Lic. en Física. “Me tomó un tiempo darme cuenta cómo diferenciar ‘vocación’ de ‘hobbie’. Luego de las excelentes clases de la profesora Constanza Villagrán, decidí pasarme a química por que se complementan mucho mejor las carreras”, sostiene.

“Otras materias que me han signado en mi formación fueron aquellas que te hacen poner los pies en la tierra y enfrentarte al problema desde una perspectiva práctica, realizable y distantes de las idealizaciones. Estas son materias como economía, derecho y legislación, gestión de los sistemas ambientales y ecoestadística, entre otras. Obviamente sin restarle importancia a aquellas que te dan el conocimiento básico y fundamental de la materia, como ecología o biología” indica.

Además de su faceta como estudiante, Paula rindió el concurso y accedió al cargo de ayudante alumna en la FCQ, pudiendo de esta forma adquirir experiencia en un ambiente de investigación y docencia y poniendo a prueba sus capacidades pedagógicas y para la divulgación de conocimientos.

30/10/2020

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