Gerenciamiento ambiental

29 junio 2018

El término gerencia emerge de ciencias como la economía, la ingeniería y la sociología y sus principios tradicionales se refieren al ámbito industrial/empresarial, protagonista de la época histórica en que surgen. La posterior transformación del pensamiento gerencial, incorporando otros ámbitos como el cultural y el del conocimiento, derivó en la consolidación de la gerencia como una ciencia social que integra conocimientos transdisciplinarios para tomar decisiones de impacto social en pos del bienestar ecológico-emocional de las personas.
 

 
Ante esta situación, surge la necesidad de transferir la teoría gerencial a las ciencias ambientales, la cual resulta extremadamente compleja debido al carácter también transdisciplinario de los conflictos socio-ambientales que pretenden resolver estas ciencias, mediante proyectos ambientales.
Considerando las ideas de uno de los principales influyentes en los cimientos gerenciales económicos, Adam Smith, es posible citar 4 puntos clave que determinan la complejidad de dicha transferencia teórica:
En primer lugar, aparece la toma de decisiones, que en la gestión ambiental debería surgir del consenso de todos los actores sociales implicados en una situación particular, pero suele ser “monopolizada” por el Estado: ámbito con mayor poder de decisión, aunque institucionalmente débil en muchas ocasiones.
El segundo punto refiere a la administración de los recursos, los cuales poseen ciertas particularidades en el contexto ambiental: además de ser finitos y limitados en el tiempo, están sometidos a una constante presión ejercida por el crecimiento de la población, y los intereses particulares de cada miembro de la misma, por lo que su administración resulta compleja y muchas veces conflictiva.
En tercer término, se encuentra la organización de las actividades según objetivos. Lograr este aspecto resulta fundamental en la gestión ambiental ya que alcanzar un objetivo particular implica la interrelación de múltiples variables, que deben considerarse al definir las estrategias para alcanzarlo.
Por último, el objetivo central de la gerencia de buscar el beneficio individual y colectivo, que en un ámbito mercantil es logrado por una “mano invisible” (Teoría de Smith) que compatibiliza los intereses particulares y sociales, puede ser alcanzado en el contexto socio-ambiental mediante proyectos que logren identificar dichos intereses, con las particularidades de cada situación, e integrarlos en un único objetivo cuyo cumplimiento implique beneficios equitativamente distribuidos.
Una vez analizados los ejes teóricos de la gerencia, cabe destacar otros aspectos que deben ser considerados al caracterizar un determinado contexto ambiental: el modo de apropiación de la naturaleza por parte de la sociedad, la vulnerabilidad de la misma frente al conflicto o situación objeto de estudio, los planos espaciales y temporales en los que éstos se proyectan, y conceptos como gradualidad, tolerancia y control que pueden ayudar a determinar el grado de aplicabilidad de los proyectos de gestión diseñados para resolverlos.


Finalmente, es posible describir al gestor ambiental como aquel profesional que posee la capacidad de identificar y evaluar las múltiples variables influyentes en cada contexto socio-ambiental, vincularlas entre sí, e incorporarlas junto a otras de carácter técnico en una propuesta de gerenciamiento ambiental.
 
Carolina Gentiletti
Alumna de la Lic. en Gestión Ambiental
 
29/06/2018

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